3 de la mañana. Yo en pijama arriba de mi cama sin hacer, mi almohada sucia con olor a saliva y lagrimas, más lagrimas últimamente, de remordimiento, de nostalgia. Mi mano izquierda sobre mi almohada, mi ya no tan blanca almohada, flashback, mi mano sobre tu espalda, tu blanca y suave espalda, tú mirandome entre las tapas, corriendo la vista de vergüenza. Yo con tu pelo en mi cara, tus rulitos, tu pelo aleonado, tus cachetes gorditos. Los dos durmiendo, solo durmiendo.
Yo ahora, solo entre mis tapas, mi mano en mi almohada, acariciándola como si fueras tú. ¿Será demasiado tarde? ¿Habré tomado la decisión correcta? Todas las noches la misma pregunta y no lo digo porque se que estás leyendo esto, no lo digo porque me engaño pensando que esto es como una mensaje en una botella que podría...